Hemos llegado al último mes del año: diciembre, el mes más festivo y alegre, lleno de buenos propósitos, algarabía, luces, compras, regalos y mucha comida.
Lo bueno que no es sólo época de fiestas y compras, sino también de reconciliaciones. La navidad se presta a la perfección para olvidar rencillas pasadas y hacer las paces con quienes estábamos disgustados. Las familias se unen y se llenan de amor.
Lo que no debemos olvidar, es que en navidad celebramos el nacimiento de Jesús, así que también debe ser momento de compartir nuestras bendiciones -pocas o muchas- con los demás: ayudar a quien más lo necesite, convidar el pan de nuestra mesa, regalar un poco de alegría a quien la necesita.
Diciembre es un mes para reflexionar, el año entra en la cuenta regresiva para extinguirse, así que es momento de mirar hacia atrás y ver todo lo que hicimos, lo bueno, lo malo y lo regular. Analizar nuestra conducta en los diferentes ámbitos de la vida y encontrar los puntos que debemos mejorar.
Querida amiga divina, te envío mis mejores deseos, que esta sea la mejor de las navidades y que el próximo año llegue cargado de bendiciones y buenas nuevas para ti y los tuyos.
¡Feliz navidad!
Con cariño y respeto,
Kristell Álvarez Solórzano
Directora Editorial
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